Detrás de cada nueva empresa hay sueños y una historia que merece ser contada. Una historia que de una u otra forma ha marcado un camino que hoy los integrantes  deciden transitar juntos con el objetivo común de crecer y progresar.

A través del Programa los jóvenes cumplen el sueño de tener su propia empresa

A través del Programa los jóvenes cumplen el sueño de tener su propia empresa

 A los hermanos Sebastián y Leonardo Garay y a su primo Mario Ligorria, tres jóvenes emprendedores de la localidad de Lafinur los unió el recuerdo de su abuelo Ignacio y en honor a él decidieron bautizar a la empresa con su nombre. En un campo que era de su propiedad establecieron un criadero vacuno y proveeduría de leña picada al que llamaron “Don Ignacio”.

Toda su vida se dedicaron a la cría de animales y decidieron afianzar sus conocimientos estudiando en escuelas agrotécnicas. El proyecto surgió en base a una necesidad de la zona. “En nuestro pueblo existen pequeños productores que cada año deben vender sus terneros muy chicos porque no tienen donde engordarlos, por eso decidimos dedicarnos al engorde de animales”, contó Leonardo. Utilizarán el dinero del crédito para mejorar los corrales y las instalaciones que ya poseen. Además planean adquirir maquinarias.

Según Leonardo el proceso previo a la aprobación de hoy les enseñó a trabajar en grupo, dice que “entre varios las cosas son más fáciles”. Incentivó a los jóvenes a aprovechar la oportunidad que brinda el programa.

Marta y Marisol también son hermanas, decidieron sumar a su amiga Romina al grupo y juntas conformaron “La Martina”, un emprendimiento que funciona en Buena Esperanza. Elaboran pastas y dulces para venta en local, además brindan servicio de catering. Las chicas ya tienen experiencia en el rubro y poseen dos locales en el pueblo, uno destinado a la fabricación de los productos y otro a la venta y contratación de catering. Con la plata del crédito van a comprar maquinaria.

La aprobación del proyecto es el paso previo al establecimiento de la empresa

La aprobación del proyecto es el paso previo al establecimiento de la empresa

Respecto a la experiencia, Marisol expresó “cuando empezamos teníamos ganas de abandonar pero nuestro guía nos ayudó e incentivó en todo momento y cumplimos el sueño de tener la empresa propia”, dijo además que gracias a Nuevas Empresas hizo nuevos amigos.

A  los pies de la sierra de los Comechingones, se encuentra la localidad de Capintería, allí funciona desde hace 2 años la “Rotisería y Cafetería Memé”. El local es comandado por tres chicos muy jóvenes, Maximiliano de 26 años, su hermano de 20, y la esposa del primero, Jésica que tiene 21.

Se presentaron al programa incentivados por amigos con el objetivo de brindar un mejor servicio. Planean comprar una cafetera profesional, un freezer y vajilla. Equipamiento necesario para desarrollar su trabajo en una zona turística que año a año recibe mayor cantidad de visitantes.

Maximiliano no es de San Luis, llegó a la provincia hace 5 años y dice que “ya la siente como propia y no piensa abandonarla porque acá encontró su lugar”. Destacó la gestión del gobernador en materia turística y afirmó que la pasada fue una excelente temporada.

Dijo que el proyecto le brindó conocimientos de marketing y administración y que se siente “orgulloso de levantarse cada mañana y saber que tiene la responsabilidad de abrir un comercio que es suyo”.

La pareja conformada por Carla Davila y Michel Lopez esperaban ansiosos junto a su amigo Mariano Quiroga el momento de recibir de manos del gobernador el decreto de aprobación de su proyecto y contarle porque decidieron conformar “Pircas Puntanas”. Los jóvenes que se dedican a generar equipamiento para viviendas a través de la  producción de blocks, tomaron como materia prima un recurso natural de la provincia: las pircas.

Moldean la piedra con el objetivo de producir mayor cantidad en el menor tiempo posible y a bajos costos. Michel agradeció al programa la oportunidad de poder comprar herramientas que les permitan expandir su empresa.