Del humor al suspenso, una de las duplas más eficientes del teatro nacional lleva a escena “La dama de negro”. Fabián Gianola y Nicolás Scarpino, en un nuevo éxito que combina comedia y terror en una historia de fantasmas por exorcizar. Tras la primera función de este martes en la Sala Hugo del Carril, en el Centro Cultural Puente Blanco, hoy da su segunda y última función en la Ciudad.

Fabián Gianola y Nicolás Scarpino, los intérpretes de la comedia.
Fabián Gianola y Nicolás Scarpino, los intérpretes de la comedia.

Una pieza que ajusta a la perfección la escasez de elementos escenográficos con la abundancia de efectos de sonido. Con esta fórmula, logran trasladar al espectador a la ciudad de Londres del 1900 en el que las calles eran de tierra, las carretas el medio de movilidad y la niebla aún más espesa.

Los protagonistas vuelven a probar la efectividad de su dúo, Gianola y Scarpino, logran manejar los tiempos, las emociones y el clima a medida que la historia avanza. Con el éxito anterior de “39 escalones”, apuestan a una historia más terrorífica esta vez.

Pasadas las 22:00, ya el público está expectante al escenario y aparece primero en escena Scarpino, en la piel del personaje de Arthur Kipps. El joven abogado esboza con esfuerzo un breve relato pero no tarda mucho en ser interrumpido por su extrovertido profesor de teatro, encarnado por Gianola. Rompiendo la estructura escénica el profesor corrige a su alumno desde las escaleras y recorre así ambas alas de la sala.

Con la idea de exorcizar un viejo fantasma vengativo, Kipps busca contar su historia traumática a sus más allegados mediante una obra de teatro en la que él mismo protagonizará junto a su maestro. A medida que ensayan el abogado vuelve su actuación más fluida y el maestro encarna su rol y logra sentir en carne propia el terror que le provocó tal espectro a Kipps.

Una mujer vestida de luto que deambula por la ciudad desde hace cinco décadas es el fantasma que atormenta al personaje de Scarpino y maldice a quien se le aparece.  Los efectos de sonido más el juego de luces y sombras son el soporte fundamental para trasladar al público a lugares sombríos y desoladores.

La obra llevada al cine dos veces es una joya teatral que maneja las emociones del espectador. Llevándolo de las risas al miedo es imperdible de comienzo a fin. Hoy a las 22:00 el público se renueva en la segunda función en la misma Sala Hugo de Carril.