Entre las 200 familias de la capital puntana que este viernes concretaron el sueño de contar con su vivienda, se encuentran Gladys Cornejo y Daniel Orellano. Un joven matrimonio que esperó muchos años para pasar las fiestas de fin de año en su propia casa.

En el acto que se realizó este viernes en el predio contiguo a las viviendas productivas,200 familias de la ciudad de San Luis asistieron al lugar para recibir la llave de su nuevo hogar. Y entre ellos se encontraban Gladys Cornejo y Daniel Orellano, padres de cinco chicos de entre 2 y 10 años. Al lugar llegaron con el pequeño Benjamin en brazos, mientras que minutos después se sumaría el resto de los integrantes de la familia acompañados por su abuela.

La joven madre contó que alquilaron durante 10 años hasta que recibieron la noticia de que serían adjudicatarios de una vivienda social en la ciudad de San Luis, además de señalar que ya planificaron de qué manera se ubicarán en el lugar.

“Las chicas ya eligieronla habitación. Hay que hacer la de los varones, vamos a ampliar y todos los gastos van a ser para la casa”, comentó Gladys, quien no ocultó la felicidad de recibir la casa. “No se puede explicar con palabras, la motivación es otra. Yo les digo a todos los inscriptos que esperen, que no pierdan la esperanza porque a mi se me cumplió. Yo perseveré, y acá estoy. La próxima abren ellos la puerta y entran”, dijo, haciendo alusión a los inscriptos en los diferentes planes sociales del Gobierno de San Luis.

Su esposo Daniel afirmó que esperaron mucho tiempo por la vivienda: “Tanto tiempo de trabajo para ver los logros de una vez por todas”. Y aseguró que su nueva casa será el epicentro de las reuniones familiares de fin de año: “ Ya está decidido, Año nuevo y Navidad en casa. Todos tienen que venir a casa porque yo siempre fui a las fiestas a las casas de ellos, ahora les toca devolver las visitas”.

Gladys y Daniel con el pequeño Benjamín en brazos. Luego se sumarían sus otros hijos para recibir las llaves de su nuevo hogar.

Gladys y Daniel con el pequeño Benjamín en brazos. Luego se sumarían sus otros hijos para recibir las llaves de su nuevo hogar.